
"Dime con quién andas y te diré quién eres"
Del discurso del odio sin ideas que perjudican los negocios
"Dime con quién andas y te diré quién eres"
Con "amigos" así, difícilmente los negocios y las inversiones encuentren seguridad y previsibilidad en la región. Un viaje con recursos del Estado que terminó marcado por declaraciones políticas, agravios hacia el presidente y la Justicia del país más grande y rico de Sudamérica, el respaldo al hijo de un expresidente encarcelado y un nivel de confrontación que, para muchos, no representa la investidura presidencial ni a los que habitamos la República Argentina. Una denuncia penal por el uso de los recursos del estado para la "politiquería" y ningún resultado positivo, por el contrario, pone en jaque los negocios millonarios de empresarios argentinos con el país vecino por la falta de institucionalidad en un viaje que, con comitiva incluida, debería haber sido más decente y no de tan poca monta en todo sentido. El efecto boomerang en este caso favoreció a Lula, ya que los brasileños están candentes, debido a la política de asfixia con los aranceles por parte de los gringos que los perjudica en los negocios y a nadie le gusta que le metan la mano en el bolsillo. A eso se suma la cercanía con un dirigente sobre quien pesa un pedido de captura internacional y el otro que es uno de los presidentes con peor imagen a nivel mundial. Interferir en asuntos internos y avanzar sobre la soberanía de otro país no construye nada; no hay ideas, no hay progresismo, solo ODIO y el mundo se está hartando de tanta dialéctica odiosa, sobre todo, los que hacen negocios. La imagen pública se desgasta con cada decisión. Al final, la realidad es la que termina imponiéndose en la percepción colectiva, más allá de cualquier relato, y eso se refleja en la caída de la imagen de quienes están en el poder en Argentina. La gran pregunta es: ¿Quién lo reemplaza?